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Domingo, 23 de
septiembre de 112 Año VIII nº 2647
DIARIO LIBERAL.COM
.......................................José Gómez Blanco, analista financiero
El diagnóstico de Stefanie C. Müller sobre España

Me ha llegado el artículo de Stefanie --con la que tengo
intercambiado algunos correos durante meses atrás, por su interés en
conocer mi opinión sobre nuestra crisis financiera, ahora
económica-- a través de algunos amigos a los que nos preocupa la deriva
política y económica de nuestro país. El artículo en cuestión ha tenido
mucha difusión en Alemania, pero aquí pocos medios se han ocupado
de divulgarlo. Lo he leído con detenimiento y, aun reconociendo que su
diagnóstico es certero, me va a permitir su autora que haga una serie de consideraciones,
que no pasan de ser una opinión personal sobre la situación de España en estos
momentos --abocada a un rescate por parte de la Unión Europea-- y el
comportamiento de algunas autoridades políticas y económicas de su país.
Primero decir, es una obviedad, que la situación se
deriva de la desastrosa gestión de los Gobiernos socialistas (2004-2011),
y a la irresponsabilidad del Presidente Zapatero y sus colaboradores en el
Gobierno. En el periodo 2004-2008 no tomó ninguna medida económica para reconducir
la “burbuja inmobiliaria” que ya era una realidad manejable al comienzo de su
mandato, como advirtió el Banco de España en sus Memorias de Supervisión
Bancaria (2003-2004), y después los Inspectores del Banco de España
mediante una carta dirigida en el año 2006 al Vicepresidente Económico,
Sr. Solbes, que negó la crisis más veces que las del Apóstol del mismo
nombre. El Gobernador del Banco de España hasta ese año,
D. Jaime Caruana, no hizo nada por frenar la creciente
financiación al sector constructor/inmobiliario y, por ende, la
financiación residencial. Su sucesor en Julio/2006, el Sr.
Fernández Ordóñez --antes Secretario de Estado de Hacienda-- político
socialista antes que técnico, se sometió a los deseos de su
Gobierno --silenciando previamente a los inspectores de nuestro Banco
Central, que por ello no los deja exentos culpa, al igual que a su
Director General, el Sr. Arístegui, después Subgobernador-- dejando que la
burbuja inmobiliaria alcanzara un volumen insoportable, que estalló
con la crisis de las “hipotecas
subprime” en EE.UU., pero con ella o sin ella nuestra
crisis era imparable.
Pero la culpa no es solamente de los que demandaron financiación cuando el
ahorro interno estaba agotado, sino también de los actores que nos
facilitaron esa financiación --instituciones francesas y alemanas,
bancos y cajas de ahorro-- que lo hicieron de forma irresponsable desde
el punto de análisis del riesgo. Y aquí gastamos, gastamos, de
forma irresponsable, y todo ello aderezado de la corrupción que
dejó infectado el país. Los banqueros, inoculados de un virus que anuló
el sentido del riesgo, propiciaron una inversión irresponsable a los
sectores indicados anteriormente. Y dentro de esta locura de gasto,
se fue ampliando la corrupción que ya existía: gastamos lo que no
teníamos, realizamos obras innecesarias, se hicieron y presumimos
de gastos fastuosos, etc. etc. Y así estamos. Sobre lo que
habría que hacer, publiqué en este mismo medio “Anatomía bancaria y crisis económica”,
lo cual me evita extenderme sobre ello en este nuevo artículo. Stefanie C.
Müller, describe perfectamente la situación de nuestro país, como ya dije
anteriormente, sin embargo quiero hacer unas consideraciones propias de
un generalista bancario, de un observador y sufridor de las crisis
económicas del siglo pasado y las del presente.
Los males de este país vienen de lejos. Entramos en el Mercado
Común en condiciones desfavorables, que perjudicaron nuestros sectores
económicos. Después, en 1999, entramos en el “Euro”, en peores
condiciones, que, para mí, fue la “gran estafa”,
seguramente por haber sido minusvalorada nuestra “peseta”, lo que nos llevó a
un alza de precios muy importante, mientras los salarios se mantuvieron
nominales, es decir, no sufrieron variación, sino una traducción
estricta a la nueva moneda. Esto se puede comprobar comparando el valor
de determinados objetos u accesorios, el coste de un café, la reparación
de un electrodoméstico, el precio de los alimentos, etc., un
año antes de la adopción del euro y los precios actuales. En esa época
podríamos comprar el PIB alemán, a poco más de 85 pesetas/marco.
Creo que Alemania no está siendo leal ahora mismo con España e Italia.
Por lo que respecta a nuestro país, las reticencias de la Canciller
Merkel, las declaraciones extemporáneas con respecto a España del
Presidente del Bundesbank y su desautorización a los planes del Presidente del
BCE, no hacen más que “calentar” el mercado de los tipos de interés
de nuestra Deuda Pública, situando los tipos de interés de los distintos
plazos en niveles insoportables para nuestra debilitada y maltrecha
economía, mientras su país se financia a tipos por debajo del
1,00%, incluso a tipos negativos. Mientras, el domesticado
Presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, alimenta con sus
declaraciones sobre la “duras condiciones” rescate a España,
la subida de los tipos de interés. ¿Por qué Alemania flagela a los “pigs”? Creo que
las razones están en su objetivo de rebajar lo máximo posible la posición de
deuda de estos países financiada por los Bancos y Cajas de Ahorro
alemanas, por eso todo este proceso se está dilatando en el tiempo,
impidiendo que el BCE tome medidas urgentes para bajar los tipos de
interés efectivos y la especulación en torno a la deuda de estos
países. Así la política de la señora Merkel, lejos de
contribuir a rebajar los déficits públicos de España e Italia, empeora su
situación. Me llamó mucho la atención hace meses una frase de Niall
Ferguson, Catedrático de Historia Económica en Harvard, que en una
entrevista publicada en “ElPaís”,
el 27.02.2011, afirmaba: “El
problema de Europa no son las Cajas, sino la Banca
alemana”, razonando su diagnóstico económico.
Esta falta de lealtad es injustificable si se tiene en cuenta el comportamiento
de los países del Eurogrupo cuando Alemania, juntamente con
Francia, incumplían en los años 2002 y 2003, los límites del
déficit público, superando el 3,00%, sin haber recibido sanciones.
Por otra parte, las consecuencias económicas negativas de la
reunificación alemana, con un elevado paro que llegó en 1998 al
12,6%, y el 21,6% en la antigua Alemania Oriental, contaron con la
comprensión de los países que iban a integrarse en el “Euro” -- y
posteriormente, con la expansión monetaria del BCE-- pero
claro, en aquellas fechas el Canciller era Helmut Kohl, un
europeísta convencido.
En unas recientes declaraciones del especulador y filántropo, George
Soros, en las que habla de los problemas de Europa, afirma que
sería mejor tener un euro liderado por Alemania, pero añade que un euro
sin Alemania podría funcionar. Al referirse a la división entre los
países europeos --“Merkel
como buena política sabe como dividirlos” (textual)--dice que
provocarán el auge de Gobiernos nacionalistas extremistas en buena parte de
Europa con graves consecuencias para la unidad europea. En España ya lo
estamos padeciendo con las reivindicaciones independentistas de Cataluña,
que, si no se le pone freno, romperán España. Y eso está
sucediendo, a modo de traición, en uno de los momentos de gran
debilidad económica y financiera de nuestro país, cuando era necesario
que todas las Autonomías formaran una piña en torno al Gobierno de nuestra
nación, España.
Pero todo lo anterior no niega el certero diagnóstico de la periodista
alemana. De nuestros problemas, los de España, somos
nosotros los únicos responsables, y no hay que buscar culpables fuera de
nuestras fronteras, pero para resolverlos no encontramos la comprensión ni la
ayuda de algunos de nuestros socios europeos. Y tampoco ayuda, sino todo
lo contrario, el Sr. Almunia, que seguramente aspira a presidir
un gobierno de técnicos. También es muy llamativo que uno de los
hacedores de nuestra crisis, el que fue Secretario de Estado de Economía
con el Vicepresidente Sr. Solbes, D. David Vegara, sea nombrado
número dos del Fondo Europeo de Estabilidad
Financiera (EFSF), que decidirá las condiciones de un
posible rescate de España.
Mientras los españoles vivimos de sobresalto día a día, esperando noticias
peores, en nuestro país se está desarrollando una estrategia de subversión para
dificultar la gestión del Gobierno, con el objetivo de derrocarlo.
En esta situación, creo que es conveniente recordar aquí la Oda
del poeta Bernardo López García, escrita en otros momentos
cruciales para nuestra Patria, cuyas décimas comenzaban: “Oigo,
patria, tu aflicción,/ y escucho el triste concierto/ que forman, tocando a
muerto,/ la campana y el cañón…”
Quizá lo que necesitaríamos en estos momentos son dos estadistas, uno en España
y otro en Portugal, que decidieran ponerse a la difícil tarea de unificar
los dos países en una sola nación, en igualdad de condiciones,
poniendo fin a las rivalidades y recelos de otras épocas. Haríamos una Iberia
grande.